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La innovación como preocupación fundamental

03 Septiembre 2015

Los Servicios Públicos de Empleo, como por otra parte el conjunto de los agentes públicos, deben evolucionar, modernizarse con el fin de responder a los grandes desafíos que impone en un mundo laboral en profunda mutación.

En los últimos años se ha organizado un gran movimiento en este sentido. El objetivo es principalmente la mejora de la calidad del servicio prestado a los ciudadanos y el control de las finanzas públicas.

En este contexto, la gestión de la innovación es uno de los mecanismos indispensables para cambiar en profundidad los servicios públicos de empleo y unir a los gestores públicos en torno a un proyecto colectivo y portador de sentido.

 «Un Servicio Público de Empleo innovador»… esta frase ha podido parecer durante mucho tiempo un oxímoron en tanto que el marco de intervención de los servicios públicos de empleo podía parecer inmutable y a menudo incluso como si formara parte integrante de su identidad.

Y sin embargo, estas reformas están claramente en marcha y numerosos servicios públicos de empleo llevan a la práctica verdaderas políticas de innovación con un enfoque estratégico arraigado en los valores del servicio público. Este enfoque de máximo nivel es sin duda un requisito previo importante, pero ni mucho menos el único.

Efectivamente, impulsar acciones de innovación exige una adaptación por parte de toda la cadena de gestión con el fin de favorecer esta cultura de innovación, dar sentido, liberar todas las energías creativas de los colaboradores, establecer los sistemas in situ pero también aceptar la asunción de riesgos, incluso los fracasos.

El desafío es especialmente imponente para los Servicios Públicos de Empleo porque no se trata solamente de innovaciones tecnológicas, sino también, y sobre todo, por otra parte, de innovaciones organizativas, sociales y metodológicas.

Los SPE tienen que resolver una ecuación que puede parecer paradójica, reducir los déficits públicos al mismo tiempo que desarrollan la calidad de los servicios prestados.

En efecto, la mayor presión financiera obliga a los servicios públicos a replantearse sus modelos de organización y funcionamiento pero asimismo a reducir o volver a desplegar sus medios.

Por otra parte, tienen la obligación de desarrollar la calidad de los servicios prestados. Es un hecho ampliamente compartido y por diversos motivos.

El Servicio Público de Empleo a menudo no es el único que interviene en los servicios a las personas privadas de empleo y a las empresas. El paisaje se ha vuelto considerablemente más complejo, especialmente con la llegada de prestatarios privados que, en una lógica de conquista de mercado, se esfuerzan por innovar constantemente (personalización de la oferta de servicios, multiplicación y combinación de los canales de prestaciones de servicios…)

Tanto los demandantes de empleo como las empresas se habitúan a estos nuevos criterios y esperan y a menudo exigen incluso recibir de los servicios públicos de empleo unos servicios al menos equivalentes.

Esta «emulación» entre lo público y lo privado puede asimismo manifestarse cuando se habla de necesidades de mano de obra con contratistas que tienen un nivel de exigencia importante y que pueden desinteresarse rápidamente de la oferta de servicios de un SPE en favor de oficinas privadas que ciertamente generan costes, pero que proponen servicios más adaptados a sus necesidades con una mayor capacidad de reacción.

Estas acciones de innovación requieren un trabajo importante de reflexión previa así como una vigilancia permanente sobre los cambios de la sociedad, las mutaciones en curso, las evoluciones de las expectativas de los demandantes de empleo y de las empresas. Se necesita asimismo construir un verdadero marco que incluya a los elementos de gestión y de procesos de modo que el conjunto permita transformar las ideas en realidades operativas.

En el marco de esta lógica, numerosos directores generales de Servicios Públicos de Empleo, gobernantes, expertos y ejecutivos de empresas procedentes de 23 países se reunirán en Dakar los días 17 y 18 de septiembre con el fin de compartir sus visiones y experiencias sobre esta cuestión de la innovación que, más que nunca, parece ser una preocupación fundamental.

Christine Malecka-AMSPE-2015

 

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